
Al menos así parece pensar la Comisión de de Derechos Humanos de Ontario (OHRC). Y es que puede llegar a ser verdaderamente difícil conseguir experiencia en un determinado sector sino se le permite a la persona trabajar para ganar la susodicha experiencia canadiense, lo cual a la larga puede afectar severamente tanto al individuo (que puede verse frustrado) como a la sociedad que no sabe valorar y aprovechar la experiencia del individuo por no se canadiense.
Además, la verdad es que da pena que cuando alguien busca "Canadian experience" en el buscador web, te salga siempre uno que otro drama de alguien que ha sido (o por lo menos se ha sentido) discriminado por este peculiar requisito. Nada más hace uno la comparación con una búsqueda sobre "Australian Experience" donde se consiguen historias de mochileros, incendios y kanguros.
El gobierno federal no ha hecho sino echarle más leña al fuego al haber conseguido afianzar el mito de la experiencia canadiense al darle popularidad a una nueva (o reciente) corriente de immigración dirigida a quienes hayan podido trabajar en Canadá por lo menos un año a tiempo completo (por lo general trabajadores temporales o estudiantes que pueden optar al work permit después de graduarse).
Qué cómo se llama esta corriente? nada menos que "
Canadian Experience Class".... (y Quebec no puede quedarse atrás, también hay un programa de
Expérience Québécoise). Aclaro, ambos programas me agradan mucho, pues me parece que es una vía muy interesante para quienes deseen venir a Canadá, sin embargo, los nombres que les han dado, si me parecen desafortunados dadas las circunstancias.